-Quería un cortavenas bien grande- le dije con aire decidido.La primera vez que lo intenté quería hacerlo de forma sencilla, al viejo estilo, pero la falta de experiencia me hace ser un poco torpe, así que busqué a gente que se hubiese suicidado con éxito, pero inexplicablemente no encontré a nadie, y tuve que hacerme como suicida a mí mismo.
¡Ya está!, pensé para la primera vez cortarme las venas, y fui a una ferretería y entré a preguntar:
yo -Muy buenos días tenga usted y su tienda, querido señor ferretero (yo que soy muy amable con las personas que me suministran el arma del delito)
él -Buenos días señor, ¿que desea?- preguntó él.
y -Quería un cortavenas bien grande- le dije con aire decidido.
e -Un corta qué?, ah claro, un corta pizzas me ha dicho.
y -Cortavenas, cortapizzas, bueno, lo mismo daría si al final funcionase.
e -¿Se lo envuelvo?- me preguntó.
y -No gracias, me lo llevo puesto.
Y sin mas me lo apreté contra el brazo, se me hincó en el brazo y me fui sonriendo.
Al salir escuché un golpe en la tienda, y ví al hombre tirado en el suelo. Creo que eso le impresionó.
Llegué a mi casa, y ya estaba impaciente por el resultado. Yo esperaba que brotara la sangre a chorros, que me mareara, que viera bichos por las paredes, que me hicieran un pedazo de juicio en el infierno por mis malas acciones, pero nada, del corte sólo salía queso parmesano, lo cual no sería malo si lo que quisiera hacer fuera una pizza, pero como mi intención era simplemente de suicidarme, pues resulta que en lugar de desangrarme me estaba desparmesanando, a lo mejor tanto tiempo sin novia provocó esta accion, asi que tuve que dar por nulo mi primer intento.
Mi segundo intento tampoco fue lo que yo esperaba. Había oído hablar de gente que se laza al vacío desde un noveno piso, con el cien por cien de probabilidades de éxito, así que me decidí por este método. Mientras mis sesos quedasen esparcidos por toda la calle y no dentro de mi cabeza, me daba por satisfecho.
Subí, pues, a casa de mi cuñada, que vivía precisamente en el 9º B de mi edificio. Me abrió la pueta y, sorprendida, me dejó pasar hasta la terraza. Ante la horrorizada mirada de la buena de mi cuñada me lancé al vacío, saltando la valla igual que los actores en las películas.
Al principio todo fue sobre ruedas; estaba convencido de que esta vez conseguiría matarme. Pero al llegar a la altura del segundo, la vecina extendió su toldo nuevo, de tela plastificada reforzada, y frenó tanto mi espectacular caída que acabé en las urgencias de la Paz con una pierna rota en vez de en la morgue. También tuve que dar por nulo mi segundo intento.
Una vez oí, que escuchando más de una hora la música de Rafael, podrías hasta tener un colapso y llegar a morir.Sería una forma de demostrar y hacer precedente, a este dicho. Allí estaba yo, en esa disco tienda escuchando a todo volumen ¡YO QUIERO SER AQUEL! cuando de pronto sentí ansiedad, comencé a marearme y a sudar en frio, creía que lo estaba logrando, era mi momento; cuando de pronto estaba en el suelo.. Me había desmayado. Una persona estaba atendiéndome, me sacudí violentamente y me percaté de la cantidad de CDs que tenia de alfombra.
Me levante y sentí un leve entusiasmo, pero mi cabeza no lograba quitar esa música que...
intente con una corbata atada a presion en mi cuello.pero recorde porque lo hacia, un problema amoroso que tenai solucion.
aver si podrias seguirla venga un saludo
laura